El 17 de mayo se conmemora el día mundial de la Hipertensión Arterial con el objetivo de promover los esfuerzos para prevenir, diagnosticar y controlar ésta enfermedad, ya que la misma constituye uno de los factores de riesgo más importantes para el aumento de eventos cardiovasculares.
Dentro del tratamiento se distinguen tres pilares fundamentales:
- La terapia nutricional adaptada a cada paciente.
- Actividad física.
- Fármacos indicados por el médico.
Un aspecto importante en el tratamiento de la Hipertensión Arterial es mantener un estilo de vida saludable. Cabe destacar que un elevado porcentaje de personas que padecen esta enfermedad poseen sobrepeso u obesidad. Muchos estudios realizados han demostrado que la disminución de 1 kg de peso en estos pacientes disminuiría significativamente la tensión arterial.
Dentro de la terapia nutricional también debemos considerar estrategias para lograr una alimentación sana. Una de las primeras medidas que deben adoptar estos pacientes es la reducción del consumo de sodio. Es muy importante resaltar que el sodio no solo se encuentra en la SAL DE MESA, sino que también la encontramos en altas concentraciones en algunos alimentos (fiambres, embutidos, enlatados, aceitunas, quesos duros, fiambres, etc.).
Hay que tener en cuenta que la sal marina contiene la misma cantidad de sodio que la sal de mesa común, por lo que no se recomienda su consumo en pacientes con Hipertensión Arterial.
También debemos incluir un aporte correcto de frutas y vegetales frescos (5 porciones al día) ya que son grandes fuentes de vitaminas y minerales.
Dentro de los alimentos que se deberían consumir encontramos también a los cereales integrales (arroz integral, harina integrales, salvado de trigo, germen de trigo), legumbres (porotos, lentejas, garbanzos,soja), frutos secos (maní, nueces, almendras, pistachos) (sin agregado de sal), lácteos descremados y carnes magras (cortes con menos grasa)
La actividad física realizada de forma regular, como caminatas diarias de 30 minutos de duración, también contribuye a mantener un estilo de vida saludable. La misma debe estar adaptada a cada persona y con previa revisión medica.
Respecto al consumo de tabaco, se recomienda evitarlo, ya que éste es un factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares.
Como Nutricionistas orientamos a nivel individual y comunitario o poblacional todos los pasos que constituyen los hábitos alimentarios: selección de sus alimentos enseñándoles a leer rótulos, modos de preparación para una cocción adecuada, distribución, consumo y a potenciar el sabor de las comidas con el uso de condimentos de origen natural, como puede ser el uso de vinagre, limón, condimentos aromáticos como orégano, apio, perejil, ajo, tomillo, romero, albahaca, laurel, etc.
Como profesionales de la salud debemos promover la educación alimentaria tanto para el tratamiento, como para prevención de esta enfermedad.
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Lic. Maria Camila Veller M.P 316









